Muna - Ticul - Muna
Escrito por Ing. Jos茅 Alonso Novelo Mendoza
Lunes 30 de noviembre de 2009
Muna Ticul Muna Nov 09
鈥淭odo mundo quiere tener un amigo, pocos se toman la molestia de ser uno鈥
Es la primera vez que tardo tanto en encontrar la forma de iniciar una rese帽a. Posiblemente porque no justifico llevar el orden cronol贸gico que se dieron las cosas, por ejemplo: Lunes 23 de noviembre, llamada telef贸nica Canc煤n - M茅rida para ponerle t铆tulo a nuestra siguiente Rodada鈥artes 24 de noviembre, se lanza la convocatoria con una ruta tentativa鈥ue se yo鈥
Lo que vale la pena rese帽ar es la naturalidad con la que se dieron las cosas en esta ocasi贸n. Desde que se inicio el lunes pasado con la idea de hacer esta ruta se convoc贸 a todos, de distinta forma, por mail, por el foro, por tel茅fono, y茅ndolo a ver, de todas las maneras posibles, y no solamente en una direcci贸n la comunicaci贸n, sino en todas ellas. Se pas贸 la voz y en pocos d铆as hab铆a la sensaci贸n que se contar铆a con una afluencia importante de amigos no necesariamente en com煤n entre todos los que participar铆amos.
En el 鈥淗otel Muelle de Progreso鈥
Escrito por C茅sar Ram贸n Gonz谩lez Rosado
Era aún de madrugada cuando abordaron un coche de caballo con rumbo a la estación central del ferrocarril. Los cascos del animal a medio galope sobre el pavimento sonaban como timbales de metal y las herraduras chispeaban luciérnagas en la obscuridad.
El pobre caballo, más flaco que Rocinante, apenas podía tirar del carruaje con la pesada carga de los ocho de la familia, además de las mochilas con la ropa y los trastos para servir la comida, sin que faltara la bacinilla.
Después de un buen rato de clac clac sobre el silencio de los adoquines al fin llegaron a la estación. La gente se arremolinaba en la taquilla para comprar los boletos del tren próximo a partir con rumbo a Progreso.
El tren iba atiborrado de gente. Seis u ocho vagones “jalaba” la locomotora de vapor con mucho trabajo, como el caballito de la madrugada. Las plataformas de los vagones también estaban repletas y algunos pasajeros colgaban de los pescantes. Pero no importaba, pronto las espumosas olas y la brisa marina compensarían la gran aventura de una hora y media de viaje en el tren al cercano puerto.
El silbato de la locomotora anunció la llegada, el ferrocarril se detuvo en el andén y como un enjambre de abejas la gente descendió de los vagones y de prisa, muy de prisa, caminando, corriendo, casi volando, adultos, niños y viejos se dirigieron hacia los primeros arcos del muelle nuevo, que entonces sí lo era, para pasar el día. Los que no alcanzaron lugar improvisaron con palos y cobertores sombras en la playa o se refugiaban debajo de alguna ocasional palmera.




Primer reto, la Sierra Negra, llamada también Tliltépetl (náhuatl Cerro Negro) o volcán Atlitzin (náhuatl: Venerable Señor del Agua) es un acompañante de la elevación más alta de México, el volcán Citlaltépetl o Pico de Orizaba. A 4,621 metros sobre el nivel del mar, reto cumplido, logramos la Cima de Sierra Negra.