| FRANCISCO DE GOYA |
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| Escrito por Yucatan | |
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Armandogonza1 Goya pervive a lo largo de su tiempo por ser uno de los primeros artistas que puso en tela de juicio su mundo y cuanto lo rodeaba. Empleó el arte con elocuencia y en alguno de sus lienzos y en la mayoría de sus grabados los protagonistas son la crítica, la denuncia y la sátira, como consecuencia de su compromiso personal-político, ético e intelectual con su tiempo. No fue un artista precoz. Su estilo se fue formando y evolucionando bajo la influencia de los acontecimientos que le tocaron vivir profundamente. En Goya apunta algo que es propio del mundo moderno: lo grotesco. Se enfrentó al academicismo de sus maestros y de sus contemporáneos a las estética neoclásica. El dibujo pierde importancia frente al color, a la inspiración y al movimiento. Francisco José de Goya y Lucientes aprendió de su padre el oficio de dorador, pero decidido a dedicarse a la pintura, se trasladó a Madrid para formarse junto a Francisco Bayeu, con su hermana se casó en 1775, año de su establecimiento definitivo en Madrid, Bayeu le proporcionó trabajo en la Real Fábrica de Tapices, para la que realizó sesenta y tres cartones, en su mayor parte con escenas idílicas y de la vida diaria, plasmadas con colores claros y vivos e impregnados de alegría y romanticismo Goya empezó a pintar retratos y obras religiosas que le dieron gran fama. Después de haber ingresado a la Academia de San Fernando, en 1789 fue nombrado pintor de Cámara por Carlos IV y la reina María Luisa, después de varios años pintó el famoso retrato: La familia de Carlos IV, el autor se permite cierta ironía al plasmar a los personajes con un realismo crítico. Goya pintó para la aristocracia madrileña, algunas de sus obras más valoradas, como La condesa de Chinchón, obras famosas como La maja vestida y La maja desnuda. Dice la leyenda popular que esta última obra representa a la duquesa de Alba, quien habría tenido con el artista una relación de tintes escandalosos. En los retratos de Goya destaca, en líneas generales, su atento estudio a las posturas y las expresiones, así como los contrastes de luces y sombras que realizan la figura del protagonista. Hacia 1799, el pintor concluyó una de sus grandes series de grabados, Los caprichos, ochenta y dos aguafuertes que constituyen una crítica feroz de la sociedad civil y religiosa de la época. Por esa época Goya se ocupó de la decoración al fresco de la ermita de san Antonio de la Florida, donde realizó una obra de gran impacto escenográfico En 1808 las tropas napoleónicas invadieron España, lo que puso al artista en una situación delicada, no obstante pintó dos cuadros donde describe los horrores , de la guerra de los dos bandos: El 2 de mayo y los fusilamientos del 3 de mayo, dio testimonio de las atrocidades cometidas, sus pinturas en ese tiempo constituyeron un grito de protesta en su época y para la posteridad. Por haber trabajado para José Bonaparte, el artista cayó en desgracia tras la restauración de Fernando VII, y en 1815 se retiró de la vida pública. En 1819 experimentó una recaída de una misteriosa enfermedad que lo había dejado completamente sordo. Fue en su retiro a su nueva vida en soledad en una casa solariega que llamó la Quinta del Sordo, que debió de contribuir a la exacerbación imaginativa del artista, ya que pudo realizar al decorarla, catorce murales de gran tamaño, con predominio de los tonos marrones, grises y negros, sobre temas macabros y terroríficos. En 1824 se trasladó a Burdeos donde el pintor residió hasta su muerte sin dejar de cultivar la pintura y el grabado. La lechera de Burdeos y algunos retratos ilustran la evolución del genio hacia una concepción de los valores plásticos que anuncia el impresionismo. Su obra fecunda y versátil, de gran libertad técnica y brillantez de ejecución, no ha dejado de acrecentar la importancia de su figura hasta nuestros días. De nuevo en Madrid, en 1826, pide la jubilación, que le es concedida con el sueldo íntegro, y vuelve como es el caso de su amigo y escritor, Leando Fernández de Moratín , o el poeta, Silvela, entre otros. Goya muere entre las 12 y las 2 de la madrugada del día 16 de abril de 1828 acompañado de sus seres queridos. Su hijo Javier y su nieto Mariano se desplazan hasta su lado en los últimos días. El cuerpo del genial artista descansó en el cementerio de Chartruse, en la tumba de los Goicoechea, hasta que en 1899, se procede a su exhumación . Goya llega a Madrid y es inhumado en el panteón de la Sacramental de San Isidro. En 1919 se decide su entierro definitivo en San Antonio de la Florida, convertida desde entonces en su panteón y museo. ., . ., |
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