| HANAL PIXÁN |
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| Escrito por Yucatan | |
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-Cuando llegaron las visitas- César González Rosado. Era el día de difuntos, entonces Raquelita me dijo: -Ve a casa de doña Conchita y compras cuatro hojas de plátano, de las tiernas, que sean grandes y que no estén rotas. Así lo hice. La vecina cortó del platanar las hojas que aún escurrían gotas brillantes de rocío mañanero, pagué tres pesos. Cuando regresé mi madre había mandado traer ya la masa, el achiote, la carne de puerco y de gallina, el espelón, la manteca y todas las demás cosas que se requieren para hacer los pibes. El kóol ya se estaba cociendo. - Qué bueno que volviste pronto,-dijo ella- la hoja de plátano es lo único que me faltaba para preparar los mucbipollos, pronto llegarán las visitas. Ayúdame a poner la mesa, a las dos debemos estar listos para comer con ellas. Siguiendo sus indicaciones puse un mantel que la abuela había tejido. Aunque era muy anciana le había vuelto la vista y nunca perdió su habilidad para tejer hermosas prendas. -Ahora que “chichí” venga de visita a la casa en este día, -continuó Raquelita mientras preparaba los pibes- -seguramente le dará mucho gusto ver su preciosa obra engalanando la mesa. Las latas con los mucbipollos fueron colocadas en un gran hoyo en la tierra con leña encendida y piedras calcinadas para su cocimiento, cubiertas con hojas y pitas de henequén y tierra encima para conservar el calor. Así, después de tres horas fueron sacadas. El altar lucía adornado con flores de x’kanlol, con papel de china recortado en figurillas, con calaveras y esqueletos de azúcar y objetos de barro pintados de colores. Algunas antiguas fotografías de los parientes difuntos y pequeños objetos que les habían pertenecido evocaban el tiempo que les tocó vivir. Los pibes y las otras viandas fueron colocados al pie de la ofrenda. Los incensarios emanaban sueños, las velas encendidas parpadearon fantasmas en la penumbra de la ofrenda. Rezamos el rosario: “Que dios los saque de pena y los lleve a descansar”, amen, repetíamos en coro para el perdón de los pecados de las ánimas del purgatorio. Se colocaron sillas alrededor de la mesa para recibir a las visitas. Raquelita me dijo: -Espera en la puerta, tú vas a recibir a los abuelos y a la tía Felipa que viene con ellos. La tía Felipa fue persona muy querida de toda la familia, trabajaba como comadrona en el pueblo, cobraba por los partos doce pesos por niña y quince si era niño, pero a sus sobrinas las atendía sin cobrarles un centavo, así es que cuando nacimos mis hermanos y yo no se le pagó dinero alguno. A las dos de la tarde llegó el tatarabuelo D. Tomás que había sido coronel del ejército yucateco cuando la guerra de castas. Dicen que encabezó la defensa del pueblo contra varios ataques de los insurgentes mayas, logrando contenerlos. Vestía uniforme militar de la época, lucía sus medallas en el pecho, portaba una gran espada y una pistola antigua. En el pueblo aún es considerado un héroe junto con los otros quince oficiales de la guarnición militar de entonces y en su homenaje hay un obelisco con sus nombres enfrente de la iglesia. Poco después llegaron D. Nicanor y doña Benigna, los bisabuelos, que fueran patrones de una próspera hacienda ganadera llamada Dzitox, cercana al pueblo, en la que también se producía maíz, caña de azúcar y miel. El vestía de pantalón y filipina blancos y también blanco sombrero de palma fina. Ella con un vestido negro y largo, con adornos, muy elegante, como las damas antiguas que vestían a la moda europea. Al poco rato D. Bibiano y Remigita, los abuelos, acompañados del tío Beto y de la tía Felipa. Avisé a mi madre que habían llegado las visitas mencionando sus nombres y describiendo sus atuendos. -¿Y cómo sabes tú quién es quién, acaso los conoces ?...preguntó Raquelita. --Si, -respondí- por las fotografías que cuelgan en las paredes de la sala. “Chichí” un día me dijo quién era cada uno de ellos. También contó sus historias. El bisabuelo Nicanor me preguntó: -¿Cómo te llamas?. -Ya son tantos mis bisnietos que no me acuerdo de sus nombres, comentó. -Soy Ramón, respondí. Me acarició la cabeza revolviéndome el pelo con su mano, pero no la sentí. Muy hacendosa mi madre sirvió los mucbipollos, las horchatas, el tanchucuá, los pibinales, el atole nuevo, el pan de elote y otras deliciosas comidas propias del día a toda la familia. Las visitas comían pero no lo hacían, los dedos de sus manos arrugadas se fundían con los objetos al tocarlos, se inclinaban sobre las viandas y aspiraban los olores. De vez en cuando sus pálidos rostros nos miraban y luego se miraban entre ellos como si platicaran algo de nosotros. Raquelita recordó con alegría los gratos años de su niñez que pasó en Dzitox con sus abuelos y sus padres. También a sus amigas las niñas de la hacienda compañeras de sus juegos infantiles. Así, habló de las cosas buenas de todos ellos quienes al sentirse recordados sonreían con beneplácito. Después de buen tiempo la comida llegó a su fin, vino la despedida. Amorosos nos abrazaron como si un aura nos envolviera. Me atreví a preguntar si volverían para el “bix”…les dije adiós con la mano y sus figuras se disolvieron en la media luz del atardecer. -¡Los familiares se han marchado! ¡Miren los platos y los vasos! ¡Comieron bien, se fueron contentos!, dije con tristeza. Estupefactos todos miraron: Los mucbipollos se habían reducido de tamaño, de las horchatas y del atole nuevo quedaba tan sólo el agua, de los pibinales los bacales, las jícamas estaban enjutas, las copas de xtabentún vacías… Entonces Raquelita exclamó sonriente y afirmando con la cabeza: -! Las visitas han disfrutado “la esencia” de las viandas ¡ Vocabulario : -Hanal pixán: (Janal pishán): comida de las ánimas. -Pib: tamal grande de masa con achiote y frijol nuevo -“espelón”- en vaina, manteca y otros ingredientes, envuelto en hoja de plátano, cocido en horno de tierra, que se sirve en ocasión del día de muertos. Mucbipollo: Similar al “pib”, pero además con carne de gallina y puerco. -Kóol: Preparado de masa, achiote y manteca –especie de atole- con el que se preparan los mucbipollos. -Chichí: Abuelita- -X’kanlol: (shkanlol): Flor amarilla silvestre. -Pitas de henequén: costales de esa fibra. -Pibinales. Elotes cocidos en horno de tierra. -Atole nuevo: Atole hecho con maíz nuevo. -Tanchucuá: Atole de chocolate. -Bix: (bish): “ochavario”. Modismo. A los ocho días. -Bacales: vara de la mazorca. Quitado el grano -Xtabentún: (shtabentún) : Licor destilado de la flor del mismo nombre, con sabor de anís. - “La esencia”. Expresión popular que aún se usa para referirse a lo que toman los muertos de las viandas en su día. . Naucalpan, Edo. de México, noviembre de 20005. |
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