Galería de Triunfadores - Lidia Andrés Catrib “Si el número de Asilos de ancianos ha crecido es por la pobreza y por el abandono de sus familiares”. Lidia Andrés Catrib
“Yo le pido a Dios morir cuando ya no me pueda bastarme por mí misma, porque si la vejez es triste, estar imposibilitado es doblemente triste”. Lidia Andrés Catrib
El Asilo Celarain es una antigua institución que ha trabajado en pro de los ancianos, no obstante, a veces llegamos a olvidar algo fundamental de él: no nació grande e importante. Así, lo hicieron las personas que lo han administrado, entre quienes destaca, la señorita Lidia Andrés Catrib oriunda de esta ciudad en donde naciera a finales de los años veinte. La entrevista con Doña Lidia tuvo como escenario su residencia en la Colonia México. Allí, enmarcada entre diversas obras de arte, doña Lidia recibió a su servidor. Entre las obras que en la residencia llamaron mi atención, he de confesar, sobresalía un óleo de formidable ejecución y de soberbia inspiración: nuestra entrevistada en sus flamantes 28 años.
“El Asilo Celarain –nos cuenta doña Lidia- lo impulsó mi padre, Nicolás Andrés Dojer y don Carlos Vales Millet. Yo fungí como Presidenta del Patronato durante 34 años. En 2004 me retiré, no obstante y desde entonces, periódicamente me he venido incorporando a labores específicas como las colectas de fin de año en beneficio de los ancianos del Asilo”.
¿Al dejar la Presidencia del Patronato del Asilo Celarain quien ocupó su lugar?
La madre Superiora quien a su vez es Directora del Asilo.
¿No le preocupa que nadie haya ocupado su lugar en la Presidencia del Patronato?
No, pues la madre Sor Consuelo, actual directora del Asilo, ha desempeñado muy bien ambos papeles y cuando ella me necesita, le presto mi apoyo. Es creciente mi admiración hacia su entrega absoluta.
¿Cuál es la orden religiosa que tiene bajo su responsabilidad al Asilo Celarain?
“Las Hermanitas de los Ancianos Desamparados” orden española fundada en 1872 y la cual se estableciera en México hace más de un siglo.
¿Cuántas religiosas se ocupan del Asilo?
Muy pocas. Son siete madres quienes, por cierto, hacen maravillas para atender a los140 ancianos que en la actualidad residen en Asilo.
¿Con qué edad puede una persona ser acogida por el Asilo y qué requisitos deben cumplir para esto?
Desde los 65 años pueden ser recibidos. Pedimos que los ancianos al entrar sean autosuficientes; no obstante, si por ejemplo, al día que entró al Asilo el anciano perdiera la autosuficiencia, le brindamos la atención médica necesaria hasta el día de su muerte. No pedimos colaboraciones económicas, sin embargo, si sus recursos se los permitieran, aceptamos aportaciones de quienes estén en condiciones de hacerlo. Es necesario también comentar que el Asilo no exige a los ancianos que profesen una determinada religión.
¿En qué considera que el Asilo ha mejorado?
Hemos logrado apartar la sensación depresiva que suele acompañar a los asilos. Hoy en día, al recorrer el Asilo Celarain, se percibe orden, limpieza, prosperidad, alegría y respeto al anciano. Todo esto ha sido posible gracias al apoyo de muchos entre los que destaca: el Gobierno del Estado y la generosa sociedad yucateca que contribuye con donativos económicos.
¿Cuáles considera usted que son actualmente las necesidades más apremiantes del Asilo?
Más que apremiantes, el Asilo tiene necesidades constantes, por ejemplo: medicamentos y pañales para adulto; ropa; alimentos básicos. Adicionalmente, el Asilo requiere de equipo médico, colchones y algo fundamental: que la gente regale parte de su tiempo y que vengan a compartir un poco de sí misma con los ancianos.
¿A qué atribuye usted el incremento del número de asilos de ancianos en Yucatán?
Si el número de asilos de ancianos ha crecido, esto es producto de la pobreza y del abandono por parte de sus familiares.
Según su experiencia ¿qué requiere un anciano?
Un anciano requiere de amor, respeto, paciencia; sin embargo, en muchos casos, la sociedad no está preparada para darle esto. En la mejor de las situaciones, están dispuestos a contribuir con dinero, pero pocas veces a regalar a un anciano parte de su tiempo. Pocas veces, insisto, se sientan a su lado a escuchar sus vivencias pasadas pues consideran a éstas aburridas.
¿Qué critica y que aplaude Lidia Andrés Catrib a Lidia Andrés Catrib?
Le critico no haber encontrado la resignación ante la pérdida de sus seres queridos, pero también, que dejó de ser una mujer alegre al vivir sumida en sus recuerdos. No obstante, aplaudo que Lidia se haya dedicado al Asilo pues mediante la ayuda a los ancianos, ella supo realizarse.
¿Cómo le gustaría ser recordada?
Espero que lo hagan con cariño.
¿Ha pensado en terminar sus días en el Asilo para el cual usted consagró una parte importante de su vida?
No, no quisiera hacerlo en un asilo, pues en cualquier asilo, la vida de los ancianos llega a ser muy triste.
Alguien dijo: “Hay que morir de todo, menos de viejo”, ¿estaría usted de acuerdo?
Doña Lidia risueña respondió: “Don José: Yo le pido a Dios morir cuando ya no pueda bastarme por mí misma; si la vejez es triste, estando imposibilitada [para valerse por mí misma], es doblemente triste”.
COMENTARIOS DEL ENTREVISTADOR
¿Qué sería del Asilo Celarain sin la labor de personas como Doña Lidia Andrés Catrib y la generosa administración de las “Hermanitas de los Ancianos Desamparados”? La respuesta sería incierta.
Como en otros tiempos, hoy en día, las aportaciones económicas son de gran valor, sin embargo, el trabajo que en día a día en el Asilo Celarain se debe llevar a cabo, no es de menos valía. En mi modesta opinión, si bien presente en diversas épocas del año, el retiro formal de doña Lidia Andrés Catrib al frente del Patronato del Asilo Celarain ha dejado un vacío importante. Es incuestionable la capacidad de Sor Consuelo, actual directora y presidenta del Patronato del Asilo, pero como sociedad, nunca estará de más refrendar nuestra generosidad y apoyo a estas personas de encomiable labor y trayectoria como la de doña Lidia y de todos aquellas que sigan en tiempos actuales su ejemplo.
Cuando a sus postrimerías la vida llega, cabe citar una reflexión de Gabriel García Márquez:
“El secreto de una buena vejez no es otra cosa que un pacto honrado con la soledad”.
Doña Lidia Andrés Catrib: ¡Que Dios la bendiga y gracias por honrarnos al ser nuestra entrevistado número 110 de esta Galería de Triunfadores de MILENIO NOVEDADES! www.ambitoempresarial.com y
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