Galería de Triunfadores - Monseñor Álvaro García Aguilar Desde que tengo uso de razón escuché que mi padre hablara de su sobrino Alvarito (García Aguilar) y él se refería a mi progenitor -cariñosamente- como “El Tío Pepe”. En mis esporádicos viajes a esta ciudad de Mérida –ya que radiqué cuatro décadas en el Distrito Federal- invariablemente mi progenitor me pedía que lo acompañara a María Inmaculada a escuchar las misas que oficiaba su sobrino y al término de la Santa Misa me pedía que lo acompañara a saludarlo.
En suma: Monseñor García y yo nos conocíamos, pero nuestros encuentros siempre fueron esporádicos. Nunca nos sentamos a hablar, hasta que tuve el privilegio de hacerle la siguiente entrevista: “Fui monaguillo en la Catedral. Ahí me nació la vocación y al terminar mis estudios de primaria, en 1945, ingresé al seminario. En 1950 fui enviado al Seminario Pontificio de Montezuma de Nuevo México -a cargo de jesuitas-, donde terminé mis estudios. “Regresé a Mérida en 1956 y fui consagrado el 16 de junio por el Arzobispo de Yucatán Don Fernando Ruiz Solórzano. Celebré mi cantamisa en la parroquia de San Cristóbal el 8 de julio. En mi familia hubieron dos sacerdotes: el hermano de mi abuelo fue el padre Francisco García, párroco de Calkiní, y el Padre Manuel García, vicario general de Campeche, no me ha sido difícil llevar el celibato porque he seguido la fórmula vaticana: como poquito, bebo tantito y duermo solito”. ¿Y no se le ha metido el diablo en el cuerpo que lo tiente a violar esa fórmula? Desde Cristo todos tenemos tentaciones, pero prevalece nuestra vocación. Fidelidad a Dios y a la Iglesia. ¡Si en la vida no hubiera tentaciones que vencer no tendría chiste nada! El hombre virtuoso es aquel que logre vencer sus tentaciones. Eufórico y emocionado el prestigiado servidor de Dios expresa: “En lo esencial no han cambiado los sacerdotes. Siguen siendo iguales que hace cinco décadas, pero sí nos hemos actualizado porque la sociedad es diferente”.He conocido dos tipos de sacerdotes: los que tratan con gente acaudalada y con gente paupérrima. La diferencia entre unos y otros es notable. En cierta ocasión entrevisté a sacerdotes de pueblos pobres –de Oaxaca- que me confesaron: “Hemos sido muy malos sacerdotes porque con oraciones no se saca a esta gente de su miseria. Ellos quieren dinero. Un buen sacerdote es aquel que se sabe vincular con gente de poder económico para que le pase dinero para ayudar a su comunidad”. ¿Qué opina? No estoy de acuerdo. La Madre Teresa de Calcuta nunca se relacionó con gente de dinero e hizo grandes cosas. La gente de dinero se fija en la buena fe del sacerdote. Si éste le inspira confianza, le da dinero para que haga cosas, dijo el hombre que cumplió 50 años de vida religiosa y que opinó que la sociedad yucateca ha llegado a los extremos: muy ricos y muy pobres, pero consideró que los ricos son extremadamente generosos ya que hacen grandes obras como Alborada, la Casa del Sacerdote, la Casa de la Madre Soltera y anualmente reparten, por su conducto, cinco mil despensas. ¿Le parece correcta la vestimenta tan casual que usamos para venir a la casa de Dios? Sí, porque las Iglesias se visitan más que antes. Por lo tanto la vestimenta es más casual. ¿Qué momento en su vida religiosa recuerda como el más difícil? Difícil, ninguno, pero si he resentido los cambios que he vivido, por ejemplo: después de que regresé de Estados Unidos fui a trabajar a los pueblos mayas donde no había nada y donde tenía que andar a caballo, paradójicamente en el vecino país del norte tenía todo tipo de comodidades. Aquí tuve que aprender maya, pero no me costó mucho trabajo ya que hablo otros cinco idiomas: inglés, francés, italiano, alemán, latín y español. En los 14 meses que llevo en Yucatán he escuchado dos temas: las bendiciones –que algunos sacerdotes le dan a divorciados fuera de los templos- y las anulaciones matrimoniales. ¿Qué nos puede decir? ¡No es cierto! No se puede bendecir un adulterio. Respecto a conseguir la nulidad matrimonial eso no es nada sencillo: de 10 casos, uno se logra. ¿Planes para el futuro? Un sacerdote no puede hablar de planes a futuro porque sus actividades dependen de lo que digan sus superiores y yo estoy siempre dispuesto a acatar sus órdenes, pero si sigo en María Inmaculada pretendo hacer La Casa Cural y La Capilla del Santísimo de Adoración Perpetua. En el Instituto Patria pretendo concluir el auditorio y construir una biblioteca. Y en mi parroquia ir consolidando los movimientos que son muchos y que funcionan en ella, señaló el clérigo que se confesó aficionado a la lectura, al buen cine y viajar –cada vez que puede- un mes al año y que tiene un anhelo: “Quiero ser recordado como un buen amigo, como un buen sacerdote que a la hora que lo necesitaron fue a auxiliar a un enfermo o a un moribundo, sea rico o pobre; quisiera que me recordaran como un buen pastor”. Comentarios del Entrevistador "Por sus frutos los conoceréis", dice la conseja bíblica y Monseñor Álvaro García Aguilar ha dado muchos frutos espirituales y materiales. Monseñor García: le ruego tomar este modesto trabajo periodístico como un homenaje a usted, muy ligado a mi familia, que siempre trató a mi padre con todo cariño y respeto y él, esté donde esté, goza en estos momentos su triunfo sacerdotal. ¡Bienvenido a Galería de Triunfadores! Trayectoria - Edad: 73 años. - Padres y hermana: Don Manuel García Montalvo y doña Francisca Aguilar Hernández. Ligia. - Fecha en que se consagró de sacerdote: 16 de junio de 1965. - Trabajó en Tekax, Progreso y Tizimín. - En 1959 fue incorporado al equipo formador del seminario impartiendo cátedras de latín y literatura. - En 1965 fue trasferido a la parroquia de San Cristóbal. - Fue capellán de los colegios Montejo y Mérida. - En 1966 fue capellán de Escuderos llegando a ser capellán nacional, así como asesor de Jornadas y ACJM, en los que duró 11 años. - En 1978 concluyó su obra magna: María Inmaculada, de la que es párroco hace 25 años. - Numerosas obras materiales ha ejecutado: la casa de retiros de Valores Humanos y Cristianos en Chelem, la casa de Nazareth, casa de retiros en Mérida, casa del sacerdote para el retiro de los sacerdotes enfermos o ancianos, la capilla de San Jorge y Guadalupe, entre otras numerosas obras y actividades que Monseñor García Aguilar ha realizado en medio siglo de vida sacerdotal. Agradecemos a Don José Martinez Bolio su aportación a YucatanOnline.com - 55/119 |