| EL SEMBRADOR |
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| Escrito por PERLA | |
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Cuentan que un joven paseaba una vez por una ciudad desconocida, cuando, de pronto, se encontró con un comercio sobre cuya marquesina se leía un extraño rótulo: "La Felicidad". Al entrar descubrió que, tras los mostradores, quienes despachaban eran ángeles. Y, medio asustado, se acercó a uno de ellos y le preguntó: "Por favor, ¿qué venden aquí ustedes?". "¿Aquí?__respondió el ángel__. Aquí vendemos absolutamente de todo". "¡Ah!__dijo asombrado el joven__. Sírvame entonces el fin de todas las guerras del mundo; muchas toneladas de amor entre los hombres; un gran bidón de comprensión entre las familias; más tiempo de los padres para jugar con sus hijos...". Y así prosiguió hasta que el ángel, muy respetuoso, le cortó la palabra y le dijo: "Perdone usted, señor. Creo que no me he explicado bien. Aquí no vendemos frutos, sino semillas". En los mercados de Dios (y en los del alma) siempre es así. Nunca te venden amor ya fabricado; te ofrecen una semilla que tú debes plantar en tu corazón; que tienes luego que regar y cultivar mimosamente; que has de preservar de las heladas y defender de los fríos, y que, al fin, tarde, muy tarde, quién sabe en qué primavera, acabará floreciéndote e iluminándote el alma.. ( Y LAS DE TUS HERMANOS ). AUTOR DESCONOCIDO. El Concilio Vaticano II: el católico que no hace apostolado en la medida de sus posibilidades "debe considerarse como inútil para la Iglesia y para sí mismo" (AA, Nº 2). Lucas 8:5 El sembrador salió a sembrar su semilla; |
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