| Jueves de Corpus |
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| Escrito por Yucatan | |
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Jueves de Corpus 10 de junio 1971 Junio 2006 El genocidio. Un sistema “tradicional” de represión contra el pueblo practicado por los presidentes en México. Luis Echeverría Alvarez, gran genocida del 10 de junio, ya con el “brillante” ejemplo de sus antecesores: Manuel Avila Camacho, Miguel Alemán Valdez, Adolfo Ruiz Cortines, Adolfo López Mateos y Gustavo Díaz Ordaz con quien coadyuvó en la espantosa masacre del 02 de octubre de 1968. Unos con muchos muertos a cuestas y otros con poquitos, pero todos represores y sin ningún mérito para destacarse en la historia de México. Los posteriores a Echeverría, bueno, digamos, “por el estilo”. Usted recuerda: Ejidatarios, periodistas, perredistas, candidatos, hasta un cardenal. Aguas Blancas, Acteal, Salvador Atenco, Siderúrgica Lázaro Cárdenas y ¡agárrense!...lo que falta. Echeverría, vive en la impunidad con su pensión y cien auxiliares; todo pagado por el pueblo al que reprimió y masacró (ya cebado en la matanza del 02 de octubre de 1968) con los asquerosos “halcones” el diez de junio de 1971 en las inmediaciones de la Escuela Normal de Maestros de la ciudad de México, en la llamada Ribera de San Cosme, donde desembocó la columna estudiantil procedente de la Escuela de Ciencias Biológicas del Instituto Politécnico Nacional. El Comité Coordinador de Comités de Lucha estudiantil del Politécnico y de la UNAM organizó la marcha para solidarizarse con los estudiantes de Nuevo León, que protestaban porque se les quería imponer una Ley Orgánica autoritariamente. La convocatoria se enriqueció con otros planteamientos políticos: “contra la reforma educativa burguesa y por la democratización de la enseñanza”; “por la democracia sindical y contra el charrismo”, y, “por la libertad de todos los presos políticos”. La marcha fue encabezada por una gran manta en la que se leía: "Por la unidad obrero-campesino-estudiantil" y se disolvería al llegar al zócalo o Plaza de la Constitución. El ataque de los “halcones” contra la columna fue despiadado y por sorpresa: con varas de “kendo”, pistolas y ametralladoras emplazadas en azoteas. Estos puercos, más que halcones, después de asesinar decenas de manifestantes, atacaron el hospital de la llamada entonces Cruz Verde para sacar a los heridos y rematarlos. Este es en breves renglones el evento histórico que hoy se conmemora y que debemos al genocida Luis Echeverría Alvarez a quien le damos vida de rey con nuestras modestas aportaciones. ¡Bravo! ¡Arriba y Adelante! Dzunum |
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