|
NOCHE DE REYES Era el día 5 de Enero por la noche, al siguiente día sería el de Los Reyes Magos; Margot, una niña de escasos seis años y cuya familia era muy pobre, había escuchado que en el transcurso de la madrugada Melchor, Gaspar y Baltazar traían juguetes a los niños y a las niñas.
La ilusión de recibir alguna muñeca le alejaba el sueño, sus padres le dieron las buenas noches y la llevaron a su catre con la intención de que se durmiera y dejara de pensar en algo que ellos no podrían cumplirle. Pasada la media noche Margot se levantó y sin que sus padres se enteraran salió al patio de su casa y cobijada con su cobertor un tanto ya desgastado, se sentó al tronco de un árbol frondoso. Miró las strellas y suspirando pensó que desde ahí podría ver pasar a los Reyes Magos y tal vez tendría la oportunidad de pedirles lo que tanto quería. Estuvo muy atenta un par de horas; luego, a pesar del frío, tal vez por el cansancio, el sueño la dominó y durmió plácidamente hasta el amanecer. Al despertar, el sol comenzaba iluminar el campo con sus brillantes rayos, Margot descontrolada, se lamentaba haberse dormido; sin embargo, miró por todos lados con la ilusión de encontrar algún regalo de Reyes, de momento no había nada en particular... pero de pronto, !Vaya sorpresa!, cerca de ella encontró un pajarillo que se movía torpemente, lo agarró y se dijo para sí - !Este pajarito es mi regalo! Sus padres escucharon con atención su versión, mas papá sonriendo, le comentó quedamente a mamá, que seguramente aquella pequeña ave, intentando dar su primer vuelo, se cayó del nido. El cuidado y cariño que la niña pobre le ofrecía a su ave era mucho más de que cualquier otra niña le podría dar a una muñeca comprada en el aparador más lujoso. M.VEGA. |