| LA FRAGILIDAD HUMANA; VÍCTIMA DEL DESASTRE |
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| Escrito por jherrera | |
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Las acciones de los servicios de salud y de sus profesionales, tiene como objetivo, disminuir el sufrimiento humano. Por ello constantemente en forma titánica y para nosotros aparentemente silenciosa, todos los días en cada centro de atención médica se realizan actividades orientadas a la prevención como tarea central no solo al individuo, sino a la preservación del ambiente natural que lo rodea. ¿Pero en realidad que es lo que sucede?; que esta palabra de “prevención”, solo es recordada, machacada y “martillada” cuando acontecen desastres naturales como el reciente evento de Wilma, o durante las epidemias infecciosas. Es en esos momentos , cuando entonces lastimosamente recordamos aquellas campañas de salud que insistía en el autocuidado a través de recomendaciones como el evitar la contaminación del agua a través de la limpieza periódica de nuestros tinacos o que se contuvieran de tirar desechos a los pozos; o en aquella otra en la que no dejamos que nos aplicaran las vacunas protectoras para evitar caer o contraer enfermedades de la época o bien se eliminaran sus cacharros para que no se acumule el agua. Lo mencionado es tan solo una muestra de los muchos ejemplos que a diario se dan y revelan la cerrazón, desidia y apatía de algunos ciudadanos. Esto lo digo toda vez, que es evidente que ningún país está exento del impacto de los desastres, y por tanto de sufrir sus consecuencias sobre las comunidades y elementos vulnerables que existan en su territorio. El conocimiento en cuanto a su variedad, características y frecuencia, sus efectos generales sobre la salud, las medidas de precaución y cómo resolver los problemas inmediatos nos prepara para enfrentarlos. ¿Que podemos esperar después del Huracán desde el punto de vista salud? Primero que todo no hay que olvidar, que la población pobre, así como las personas que sufren discapacidades y enfermedades crónicas, siguen siendo vulnerables aun después de iniciados los esfuerzos a largo plazo. Si la recuperación de los servicios de salud locales se retrasan o son rebasados, las enfermedades infecciosas como el cólera, diarreas, hepatitis y neumonía vendrán a engrosar el gravoso tributo que se ha cobrado ya la catástrofe. Los riesgos son especialmente importantes para los niños muy pequeños y las personas mayores de 65 años alojadas en albergues. Los desplazamientos y las condiciones de hacinamiento también pueden agravar los riesgos de aparición de sarampión, gripe, influenza, meningitis, infecciones respiratorias y tuberculosis. Enfermedades crónicas preexistentes, llámese diabetes, hipertensión, bronquitis, asma o eventos tales como un parto pueden convertirse en amenazas para la vida si no se atienden. Las enfermedades de transmisión vectorial, como el dengue, constituyen con frecuencia una amenaza importante durante semanas y meses después de este tipo de desastres, sobre todo cuando se descuidaron las recomendaciones y medidas preventivas en el ambiente ( cacharros, botellas vacías, llantas etc…) Por último , pero no menos importante he querido dejar los aspectos psicológicos de estos eventos y me refiero específicamente y en forma inmediata a los ataques de pánico durante el desastre , condicionado por la incertidumbre de los resultados finales de aquello imparable, no modificable y altamente destructor . Fenómeno natural que sin respeto atenta contra nuestra vida y bienes materiales motivando a mediano y largo plazo conductas depresivas, llenas de derrotismo y matizadas por la impotencia y la pobreza. Si bien las pertenencias tangibles van mas allá que la vida humana, no podemos olvidar que son el resultado final de la lucha incansable por la supervivencia; tal vez el único patrimonio de esa búsqueda cotidiana de una mejor calidad de vida y decorosa vejez . Con lo expuesto pongo a su consideración los siguientes puntos de reflexión: a) Es momento de fortalecer las medidas sanitarias encaminadas a conservar nuestra salud, que a través de la educación, consejos y vacunación preventiva se nos brinda. b) Respondamos en forma inmediata, a cualquier medida encaminada al cuidado del agua, manejo de excretas y medio ambiente. c) Aseguremos el derecho al bienestetar social en cualquier modalidad conocida; eso te garantiza la atención y suministro de medicamentos a corto y largo plazo d) Enfatiza y no escatimes en los cuidados de menores de 5 años y mayores de 65. Y FINALMENTE UN LLAMADO A LA CONCIENCIA DEL MUNDO, YA QUE ESTAS CATASTROFES SON SOLO EL RESULTADO DE LA ENFERMIZA CONDUCTA DE LOS PAÍSES “PODEROSOSO”, QUE SIN RECELO CONTAMINAN Y AGREDEN A LA NATURALEZA. DR. JACINTO HERRERA LEÓN Esta dirección de correo electrónico está protegida contra los robots de spam, necesita tener Javascript activado para poder verla www.herreraleon.com |
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