| TRASTORNO BIPOLAR, emociones enfermas. |
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| Escrito por jherrera | |
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El trastorno bipolar actualmente es un problema de salud, toda vez que no solo afecta al individuo, sino también a quienes lo rodean. Estados de ánimo variable y conductas extremas que van desde la depresión leve, hasta la exitación psicomotríz grave con violencia, son las manifestaciones clínicas más destacables. Esta patología afecta al 1% de la población, tanto a hombres como a mujeres y generalmente aparece entre los 15 y 35 años de edad. El riesgo de padecerla es mayor si tenemos algún familiar con esta enfermedad. En cuanto a las causas se han encontrado alteración de los mecanismos que regulan los estados de ánimo. La zona del cerebro que los regula es el sistema límbico, también llamado ‘cerebro emocional‘. En él, un ‘baile‘ de hormonas, neurotransmisores, iones y neuromoduladores regulan la intensidad de las emociones. La predisposición genética combinada con ciertos factores ambientales, como el consumo de drogas o el estrés, desencadena una descompensación de este delicado equilibrio de sustancias químicas. Uno de los problemas más severos de esta enfermedad es el alto riesgo de suicidio existente en cualquiera de las dos fases, lo que puede empeorar si el enfermo abusa del alcohol u otras sustancias adictivas. Por lo que se debe buscar ayuda médica inmediata cuando en enfermo: manifiesta su deseo de suicidarse o habla de muerte, presenta síntomas severos de depresión o manía y ya se le ha diagnosticado trastorno bipolar. Esta enfermedad mental impide un equilibrio adecuado del estado de ánimo entre los dos polos emocionales, por eso se llama bipolar. Uno de ellos es la depresión o tristeza y el otro es la manía, excitabilidad o euforia y cuando hay una fluctuación rápida de un estado de ánimo o de un polo hacia otro polo, se presenta un trastorno bipolar. Es una enfermedad cíclica, que se manifiesta por largos periodos depresivos con bajo estado de ánimo, incapacidad para disfrutar, falta de energía, ideas negativas y en casos graves, ideas de suicidio, que se ven interferidos momentáneamente por un periodo normal y después aparece la euforia, un estado de ánimo elevado, alegría desenfrenada, hiperactividad anormal e irritabilidad y grosería. Dependiendo del tipo de episodios que se presenten, los trastornos bipolares pueden ser del Tipo I caracterizado por episodios depresivos y maníacos, y el Tipo II con episodios depresivos e hipomaníacos. Algunos adolescentes experimentan síntomas psicóticos (que incluyen alucinaciones o delirios) en la fase maníaca. El principio básico de cualquier tratamiento es la información y la educación de la familia con respecto al problema, el manejo del paciente e información acerca de la importancia del apego terapéutico y la detección de síntomas de alarma. Por otra parte en cuanto al tratamiento farmacológico es indispensable ya que la enfermedad se produce por un desarreglo bioquímico que hay que regular. El paciente ha de medicarse de por vida para controlar la patología. Los fármacos ayudan a reducir la duración de las dos fases extremas, frenan las fases de euforia y contribuyen a superar las de depresión. El más eficaz es el litio, aunque también se utilizan algunos antipsicóticos. La terapia psicoanalítica también es importante en el tratamiento de la enfermedad. Con ella, el paciente aprende a distinguir los síntomas que anuncian una nueva crisis y a aceptar la enfermedad, que puede, en algunos casos, ser muy invalidante. En resumen podemos concluir, que el trastorno bipolar, es un padecimiento pocas veces reconocido, cuyos cambios de ánimo erróneamente se atribuyen a presiones o problemas externos de tipo familiar, laboral o económicos, y que si no se trata se arriesga la integridad física personal y de quienes lo rodean. DR. JACINTO HERRERA LEÓN Esta dirección de correo electrónico está protegida contra los robots de spam, necesita tener Javascript activado para poder verla http://www.herreraleon.com |
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